Los eléctricos ya no cuestan lo que costaban hace dos años. Te explicamos por qué bajaron, qué ofrece la Hyundai Kona Eléctrica y cómo se ve realmente esta tecnología en Pasto y Nariño.

Hace tres años, hablar de un carro eléctrico en Pasto era casi una conversación teórica. Los precios estaban en otro planeta, no había dónde cargarlos y la autonomía asustaba.

Algo cambió, y cambió rápido.

La misma Hyundai Kona Eléctrica que llegó a Colombia en septiembre de 2025 con un precio de lanzamiento de $159.990.000 hoy se anuncia en la red de la marca por bastante menos. No es una promoción puntual: es el reflejo de un movimiento global que lleva más de una década y que por fin está aterrizando en el bolsillo del comprador colombiano.

Vale la pena entender por qué pasó esto, y sobre todo, qué significa concretamente para alguien que vive y maneja en Nariño.

Razón 1: la batería, que es el corazón del costo

En un carro eléctrico, la batería es el componente más caro. Todo lo demás —motor, transmisión, electrónica— es comparativamente sencillo y barato de producir. Así que cuando baja el precio de la batería, baja el precio del carro.

Y bajó muchísimo.

Según la encuesta anual de BloombergNEF, el precio promedio mundial de los paquetes de baterías de ion-litio cerró 2025 en 108 dólares por kilovatio-hora, una caída del 8% en un año y un mínimo histórico. Para dimensionarlo: eso es 93% menos que en 2010. Los paquetes específicos para vehículos eléctricos se ubicaron en 99 dólares por kWh, el segundo año consecutivo por debajo de la barrera de los cien dólares.

¿Qué lo empujó hacia abajo? Principalmente dos cosas: la sobrecapacidad de fabricación de celdas —hay más fábricas que demanda, y eso presiona los precios— y la migración masiva hacia una química más económica, el litio-ferrofosfato o LFP, cuyos paquetes promediaron 81 dólares por kWh frente a 128 de la química de níquel-manganeso-cobalto.

Razón 2: la competencia se volvió feroz

El segundo factor es de mercado. La entrada agresiva de fabricantes chinos al mercado colombiano, sumada al desembarco de nuevos jugadores globales, obligó a todas las marcas a ajustar precios para no quedarse por fuera.

El resultado se ve en las cifras nacionales: en julio de 2026, según Andemos con base en RUNT, uno de cada dos carros nuevos matriculados en Colombia fue híbrido o eléctrico. Eso ya no es un nicho. Es la mitad del mercado.

Razón 3: los incentivos tributarios colombianos

Este es el factor que muchos compradores desconocen, y es el que más plata representa en la factura final.

BeneficioEn qué consiste
IVA reducido5% en lugar del 19% que paga un carro de combustión
Arancel0% de importación
Impuesto vehicularPor ley no puede superar el 1% del valor comercial
SOATDescuento del 10% sobre la prima
Revisión técnico-mecánicaTarifa reducida
Pico y placaExención en las principales ciudades, incluidas jornadas de día sin carro

La diferencia de IVA por sí sola —14 puntos porcentuales— representa millones de pesos sobre un vehículo de esta gama. Y a esto se suman deducciones en renta de hasta el 50% de la inversión para personas naturales y jurídicas, tramitadas mediante certificado de la UPME ante la DIAN.

La Kona Eléctrica: qué ofrece hoy

La Kona es un caso particular en el mercado colombiano, porque es de los pocos modelos que se ofrece con tres trenes de potencia distintos: gasolina, híbrido completo y 100% eléctrico. Eso significa que puedes elegir el nivel de electrificación con el que te sientas cómodo, sin cambiar de carro.

La versión eléctrica llega en un solo nivel de equipamiento, Limited, con estas características:

  • Motor: sincrónico de imanes permanentes, 99 kW (133 hp) y 255 Nm de torque disponible desde el primer toque del acelerador.
  • Batería: 48,6 kWh de ion-litio.
  • Autonomía: hasta 370 km bajo ciclo WLTP.
  • Carga: aproximadamente 5 horas en corriente alterna; del 0% al 80% en cerca de 45 minutos en carga rápida de corriente continua.
  • Garantía: 5 años o 100.000 km para el vehículo, y 8 años o 160.000 km para la batería.

Esa garantía de batería es el punto que más tranquiliza a quien duda. Es la parte cara del carro, y está respaldada casi una década.

Ahora sí: ¿cómo se ve esto en Nariño?

La infraestructura pública de carga en Pasto todavía es mínima. Las plataformas especializadas registran apenas un par de puntos de carga públicos en la ciudad, y ninguno de carga rápida. Comparado con Bogotá o Medellín, estamos varios años atrás.

Pero eso importa menos de lo que parece, y esta es la razón: la gran mayoría de la carga de un carro eléctrico ocurre en casa, de noche. Con 370 km de autonomía y un recorrido urbano promedio en Pasto que rara vez pasa de 40 km diarios, hablamos de conectar el carro una o dos veces por semana. El punto de carga público es para viajes, no para la rutina.

Lo que sí debes resolver antes de comprar es la instalación en tu casa o conjunto: un tomacorriente adecuado o un cargador de pared. Es una inversión pequeña frente al vehículo, pero es la que define si la experiencia es cómoda o incómoda.

El ahorro en combustible es real, pero aquí es menor que en el resto del país. Nariño está cobijado por el régimen especial de zona de frontera, y el galón de gasolina en Pasto se mantiene alrededor de los $13.900 frente a un promedio nacional cercano a los $16.000. Somos la región donde tanquear es más barato en Colombia. Eso significa que el diferencial de ahorro frente a un carro de gasolina, aunque existe y es significativo, no es tan dramático como lo sería para un conductor en Cali o Bogotá.

Dos ventajas nariñenses que casi nadie menciona

La altura no le afecta. Los motores de combustión atmosféricos pierden potencia a medida que sube la altitud, porque el aire es menos denso. A los 2.500 metros de Pasto eso se siente. Un motor eléctrico no depende del aire para funcionar: entrega la misma potencia en Pasto que en Tumaco. En una región de montaña, esa es una ventaja técnica concreta, no un argumento de folleto.

Las bajadas devuelven energía. El frenado regenerativo convierte el descenso en carga para la batería. En un departamento donde bajas del altiplano constantemente —hacia el Valle de Sibundoy, hacia el Patía, hacia el Pacífico— hay kilómetros que literalmente recargan el carro mientras los recorres.

¿Hacia dónde va esto?

Dos tendencias van en direcciones opuestas y conviene tenerlas claras.

Por un lado, la caída de precios se está desacelerando. BloombergNEF proyecta que el paquete promedio de batería baje a 105 dólares por kWh, un descenso de apenas 3% frente al 8% del año anterior, presionado por el costo de los metales y el entorno arancelario internacional. Quien esté esperando otro derrumbe de precios como el de los últimos años probablemente espere en vano.

Por el otro, la infraestructura regional solo puede crecer. A medida que el parque eléctrico de Nariño aumenta, la instalación de puntos de carga en centros comerciales, estaciones de servicio y el corredor Panamericano deja de ser una apuesta y se vuelve un negocio. Los primeros compradores siempre asumen más fricción; también son los que compran antes de que los incentivos se ajusten.

¿Es para ti hoy?

Un eléctrico tiene sentido en Nariño si:

  • Tienes dónde cargar en casa o puedes instalarlo.
  • Tu uso es mayoritariamente urbano o regional, con viajes largos ocasionales.
  • Puedes aprovechar los beneficios tributarios, especialmente si compras a nombre de una empresa.
  • Te interesa el costo total de propiedad a varios años, no solo el precio de entrada.

Probablemente no sea tu momento si viajas seguido a destinos sin infraestructura de carga, si no tienes parqueadero propio, o si necesitas un solo vehículo que lo haga absolutamente todo.

Conócela en Pasto

La mejor forma de resolver las dudas sobre un carro eléctrico es manejarlo. Te invitamos a probar la Kona Eléctrica y a que nos preguntes lo que quieras sobre carga, autonomía y trámites de beneficios tributarios: llevamos años atendiendo Hyundai en Nariño y preferimos que compres informado.

Vitrina Hyundai — Cra 36 N. 9-125, sector Héroes, Pasto Tel: 315 693 4480

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